1. Sentarte en la sala con una taza de café, mirar por la ventana y dejar que el sol te caliente la cara mientras piensas en nada.
2. Leer un libro viejo en el sofá, con los pies arriba y la luz tenue—sin prisa, sin ruido.
3. Poner música suave, cocinar algo simple (huevos, pasta) y comer de pie en la encimera, como si nadie te viera.
4. Ducharte lento, sin prisa, dejando que el agua te quite el día—solo tú y el vapor.
5. Tirarte en la cama a media tarde, cerrar ojos y respirar hondo... y si te da, tocarte un poco, sin drama.
6. Abrir la ventana, dejar entrar aire fresco y tumbarte en el suelo con una cerveza fría—nada más.
7. Ordenar el closet, probarte ropa que ya no usas y reírte solo al mirarte en el espejo.
8. Encender una vela, poner jazz y escribir algo en un cuaderno—lo que sea, hasta tonterías.
9. Ver una serie en la tele, con manta, y pausar cada rato para estirarte o comer palomitas.
10. Y el único que cambia: si te pica el cuerpo, mandas un mensaje—cualquier cabrón, cabrona o cabrone—y lo invitas. Entras, luces bajas, directo a la cama o al sofá... coges sin promesas, sin que se quede. Luego, puerta cerrada y vuelta a la paz.
¿Así sí? ¿O quieres que el punto 10 sea más... específico? comenta
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